EN OCASIONES VEO FACHAS.

En ocasiones veo fachas podría ser perfectamente el título de algún libro que describiese de forma cierta lo que está sucediendo en España en los últimos años.

En ocasiones maldigo mi falta de verbo. En ocasiones desespero ante mi limitada locuacidad. Es lo que tiene ser casi analfabeto y haberse pasado media vida destripando terrones al abrigo desagradable de lorenzo o abrazado a la frescura de Catalina cuando de arrancar matas de garbanzos se trataba. Aun así, a mis taitantos, lucho a diario por eliminar de raíz la dañina correhuela del haza.

Uno se puede preguntar, y para ello no hace falta tener estudios superiores, ni inferiores, qué está pasando en nuestra sociedad para que el pueblo llano no se alce en garrotes y expulse de las instituciones gubernamentales a la banda de criminales que se hace llamar Partido Popular. Uno se puede preguntar qué impide apalear a periodistas, jueces, fiscales y empresarios afines a la banda criminal PP. Preguntarse qué nos impide luchar por que la verdad prevalezca ante la mentira…en definitiva, qué impide reclamar, por las bravas, a golpe de estaca, dignidad, transparencia y vergüenza, aunque esta sea torera.

lo más sangrante de éste nivel de podredumbre que hemos alcanzado por mérito propio, socialmente hablando, es que cualquiera puede pensar que los españoles no nos enteramos de la misa la mitad. Y no, no es así. Los españoles conocemos perfectamente la realidad. Esa realidad que, en forma de excremento humano, mata ilusiones, rompe esperanzas, y difumina en grises la visión de un futuro donde ser honrado incentive y aliente y ser miserable se castigue…

Nos han robado hasta el concepto más primario sobre el bien y el mal…y no me refiero a los evangelios ni a los cientos de preceptos o mandamientos ( más de 500, que no diez) que un fulano, o grupo de menganos, apoyándose en un híbrido imaginario cosido de varias deidades, impuso a toda la humanidad a golpe de sangre, miedo y mentiras. Hablo del bien y el mal como idea de coherencia y buena convivencia entre sociedades, culturas y modos de vida.

El español de clase media-baja, a diferencia de los “falsos patriotas”, es imbécil. Sí, perdonadme que lo diga así de claro…y me duele la quijá de pregonarlo;
somos imbéciles sin remedio conocido.

Al contrario, el “falso patriota” es listo, zorro, sibilino. Carece de escrúpulos y tiene una cualidad innata que le diferencia del imbécil proletario: al “falso patriota” no le duelen prendas, no conoce límite y , de casta le viene al galgo, siempre encontrará justificación a los crímenes que comentan “los suyos”. Y la mentira, la manipulación de los hechos en el asunto que toque, será Sagrada. Inviolable e incuestionable per secula seculorum.
Ahí fallamos, ahí perdemos por goleada. Nuestra conciencia, por condición, presiona, golpea, aturde y flagela cualquier conato de maldad premeditado, y si esa acción malvada la llegamos a cometer, sin lugar a duda que el remordimiento hará mella en nuestra escasa consciencia.

El “falso patriota”, ese de buena estirpe que, según Mariano, anda muy sobrado de inteligencia y calidad con respecto a los desgraciados que nacimos sometidos y señalados por el crimen de un tal Cain, personaje fantástico, de ficción, que representa un bien y un mal acomodado a los interese de esclavistas con la cobarde finalidad de mantener la total sumisión del simple, del ignorante, no es que desconozca la historia desde un punto de vista neutral, no es que no admita su condición de malnacido, no, simplemente la ignora y hace que se ignore…El “falso patriota”, ese que se denomina de buena estirpe, carga en un gran saco sus crímenes y, sin el más mínimo pudor o arrepentimiento, lo pasea orgulloso de norte a sur, de este a oeste, fingiendo que porta derechos, justicia y verdad…por esta tierra plagada de miserables. El españolito, el medio, el insignificante, el que no deja de ser un simple número en una lista de millones de números, el imbécil, no llega aunque conoce el camino y sabe como debería andarlo…y no llega no por miedo, no. No llega porque está cargado de puñetas, refranes, dichos, vicios culturales, diretes y gilipolleces, amén de la profunda ignorancia que atesora como oro en paño, que esa es otra.

El españolito medio, el de parada de metro,…de autobús, suegra en vacaciones, de mercadillo y regateo, no sabe vivir sin conocer o sufrir injusticias. Injusticias que incluso hace propias de boquilla y de “corazón”, pero que a la hora de la verdad ignora porque en esta tierra de miserables somos muy de: “a mi plin, yo duermo en Pikolín”. Y lo que nos indigna en un momento, nos debería avergonzar a las dos horas de pasado ese momento ante la falta de reacción.
Porque, una cosa está clara, si uno sufre y ve a sus vecinos sufrir por las acciones de un puñado de miserables. Si uno se indigna y ofende por los crímenes sociales que en absolutamente todas las esferas gubernamentales y sociales se producen a diario, no es normal que esos criminales sigan, democráticamente (urnas), en la poltrona gubernamental. No, no es normal. Menos normal es que no obliguen a sus referentes políticos de “izquierdas” a un entendimiento necesario y urgente. No, no es normal.

Es por eso que el el español medio, el currela; el que se parte el espinazo día a día despachando en el puesto de fruta, el que cada mañana sube al andamio para sanear una fachada, el funcionario que aguanta estoicamente – a unos y a otros – impertinencias, malos modos y groserías, el enfermero de urgencias , la médica de cabecera, el mecánico del taller de coches, el fontanero, el camarero, el guardia de seguridad… y tantos otros asalariados, es imbécil…Como también es cierto que sus referentes políticos son mediocres, egoistas, orgulosos y negados de mente.

La derecha, la de buena estirpe, la de “patriotas de pastel”, es uniforme, compacta, sólida, y …mentirosa. Los fachas usan tretas, disfraces, engaños. Tirán de ruindad para conseguir perpetuar su supremacía ante la clase asalariada…sin dudas, sin escrúpulos, sin miedos, todos a una como fuenteovejuna, con intereses varios y/o diferentes, pero cosidos a una premisa: control absoluto del poder.
Alguien que no comprenda y, por ende, acepte eso, no conseguirá jamás derrotar por si solo el fascismo en tierra de miserables.

En ocasiones veo fachas…más de los que quisiera y quiero, pero ni uno más, ni ni uno menos de los que suponía…y supongo.

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Autor: faloymunoz

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