El cura que sermoneaba que “quien padece cáncer, se lo merece”, apartado de su parroquia

Se negaba a dar la comunión a quien no hacía donativos o dejaba a los fallecidos sin enterrar si se tenía que ir de viaje

San Carlos del Valle es un pequeño pueblo de Ciudad Real. Cuenta 1.200 habitantes y como curiosidad es la localidad natal del popular seguidor de La Roja, “Manolo el del Bombo”. Posee una bella iglesia barroca edificada entre 1613 y 1729, la parroquia del Santísimo Cristo. Este templo ha sido el escenario principal de una polémica con el cura párroco que, al fin ha llegado a su término, pero que ha durado diez años.

Los feligreses no se hablaban con el cura
Tal ha sido la tensión que la inmensa mayoría de los feligreses apenas se hablaban con el cura y habían pedido reiteradamente su traslado al Obispado. Aunque éste no atendió hasta ahora las demandas ciudadanas, los feligreses tenían razón para querer ver lejos de ellos a su párroco, Miguel Palomar, ‘Don Miguel’. El sacerdote en innumerables ocasiones mostró comportamientos alejados de la formalidad que se exige a un párroco, provocó discusiones y enfrentamientos y creó, por su reiterada mala actitud, un gran malestar desde que llegó a San Carlos del Valle. “Don Miguel” es natural de la vecina Tomelloso, tiene 57 años y mide 2 metros de altura.

Destinado al archivo entre papeles en Almagro
Tras su traslado, presumiblemente, serán los vecinos de Almagro quienes tendrán que aguantar el “regalo venido del cielo” en forma de paquete urgente remitido del Obispado ciudarrealense, aunque todo indica que el obispo “se ha curado en salud” y lo ha destinado al Archivo Diocesano, un puesto burocrático alejado del contacto con los ciudadanos. Pobres legajos y papeles sagrados por lo que le espera.

O donativo o no hay comunión
Pero pasemos a narrar algunas de las “ocurrencias” de este señor de la Iglesia que motivaron su enfrentamiento con la comunidad creyente. “Don Miguel”, al que muchos en el pueblo llaman “Don Pimpón” por su parecido con el personaje de “Barrio Sésamo, saltó al triste estrellato de la fama tras negarle la comunión a Ramona María del Pilar. Esta señora no tenía más pecado que el de ser una mujer adinerada y que ha destacado por hacer obras de caridad, donar dinero para proyectos sociales del municipio o ayudar a ONGs. Dentro de esas ayudas se hallaba una habitual como era una donación anual de 6.000 euros que mantuvo durante años. Sucedió que un día Ramona no quiso proseguir con la donación al cura pues no le agradaba su carácter y desconocía qué hacía el cura con las ayudas. Además de ello había optado por dar sus dádivas a otras asociaciones de ayuda social.

“La bolsa o sin hostia”
La sorpresa vino cuando, en una de las misas a las que Ramona acudía puntual y “religiosamente”, el cura ante el estupor del resto de los feligreses que recibían la comunión, le hizo un desplante y la dejó sin recibir el sacramento. Esto sucedió tras la negativa de la mujer a seguir donando los 6.000 euros. Fue, traducido en frase imaginaria, algo así como “la bolsa o sin hostia”. La vergüenza de los asistentes fue de tal dimensión que abandonaron el templo en señal de repulsa al hecho y de apoyo a Ramona.
No enterró a una fallecida por un viaje
No queda ahí la controvertida personalidad del sacerdote que ha terminado con su destierro a un archivo. Desde el advenimiento de “Don Miguel” a San Carlos del Valle, han sido muchas más las diatribas y enfrentamientos acaecidos. Cabe destacar por inhumana e increíble, cuando en una ocasión no quiso enterrar a una mujer tras llevar la fallecida 24 horas en el tanatorio. La razón para no hacer su oficio fue tan inexplicable como que tenía que emprender un viaje.

El cáncer para quien “se lo merece”
Otros elementos de su desagradable anecdotario son la negativa a dar la comunión por llevar a su hijo en brazos, sermonear que el cáncer es una enfermedad que se contrae porque la persona afectada se lo merecería. Los vecinos también recuerdan que este cura llegó a decir en una homilía que “quien tiene enfermedades como el cáncer es porque se lo merece”. Como prueba de su “singularidad”, el cura en cuestión era enemigo de la colocación de rampas para el acceso de personas discapacitadas y que la parroquia, templo de gran interés artístico, fuera visitado por turistas.

Olvidaba las fechas de las bodas y pateaba los ramos de flores
Más datos sobre el “show de Don Miguel” y sus irresponsabilidades dan cuenta los vecinos al recordar como olvidaba las fechas de las bodas o simplemente se dormía a la hora de oficiar un funeral. También se rememora actitudes algo violentas como el hecho de que en una boda comenzó a patear los ramos y coronas de flores. Una definición contundente sobre la controvertida figura de este cura manchego la aporta el alcalde socialista de la localidad: “En un sacerdote prepotente y un soberbio a quien lo único que le gusta es el dinero”.

Lo dicho, que el Obispado ha enviado todo un “regalito” a Almagro”.

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Autor: faloymunoz

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